Resumen del proyecto
Creación de una solución de turismo equitativo en comunidades rurales indígenas de países en desarrollo, adaptada a las limitaciones en cuanto a la acogida de viajeros, la organización, la gestión del agua y la distribución de los ingresos generados.
En muchos países en desarrollo, las poblaciones rurales indígenas participan cada vez más en proyectos de turismo comunitario o ecoturismo equitativo. Caracterizadas por sus tradiciones ancestrales, una gran dependencia de su entorno natural y un escaso contacto con otras regiones o centros urbanos debido a su aislamiento geográfico, estas comunidades reciben a extranjeros, a quienes dan a conocer su cultura y su modo de vida. Les proponen compartir su cotidianidad en condiciones muy similares a las propias, brindándoles la oportunidad de alojarse durante breves periodos (por lo general, unos días) en sus comunidades.
La voluntad de abrirse al exterior, el deseo de beneficiarse del turismo, así como la necesidad de diversificar sus recursos económicos, ahora a menudo acentuada por la disminución de los recursos que les brinda su entorno natural debido a los cambios climáticos, son los motores de sus proyectos. Desde la perspectiva de los viajeros, estas propuestas representan una oportunidad para salir de las rutas habituales y el privilegio de vivir un encuentro humano único.
Sin embargo, la acogida de visitantes plantea numerosos problemas prácticos, sobre todo cuando las estancias se prolongan más allá de uno o dos días. Las organizaciones locales que apoyan a estas comunidades indígenas (ONG, fundaciones, asociaciones, organizaciones campesinas, etc.) no siempre saben cómo acompañarlas en la resolución de la problemática que surge, por lo que las soluciones que proponen resultan inadecuadas o incompletas. Por ejemplo, la construcción de alojamientos específicos para los viajeros los aleja de la experiencia de contacto directo con los indígenas que habían venido a buscar, requiere medios poco alcanzables por el difícil acceso a estas zonas, exige inversiones y un mantenimiento costoso, y entra en contradicción con el principio de equidad que se persigue. En el caso de alojamiento en casas de particulares (cuando el espacio lo permite), los principios y valores promovidos son respetados, pero no se resuelven numerosos problemas relacionados con las condiciones sanitarias y el uso del agua —como por ejemplo la falta de una solución que permita a los viajeros asearse—. Por último, las soluciones de acondicionamiento (pavimentar los patios exteriores, excavar pequeños canales de drenaje o construir instalaciones sanitarias junto a las viviendas) suponen modificaciones difíciles de aceptar y soluciones parciales que, en cualquier caso, chocan con la escasa cantidad de agua disponible, ya que más que en otros lugares el agua es un recurso escaso y valioso.
Respuesta
EKIT es una alternativa sencilla, concebida en sintonía con las comunidades de acogida, su cultura y su entorno. Se trata de un proyecto sistémico que se basa en un kit de aseo de primera necesidad. Compuesto por objetos cotidianos, está diseñado para ser fabricado íntegramente por artesanos de las comunidades rurales, utilizando los recursos disponibles en el lugar (materiales, herramientas y técnicas). Por consiguiente, su forma y diseño varían según el país o incluso la región en la que se produzca. Aquí se presenta una versión del kit diseñada para comunidades del Altiplano boliviano, peruano y argentino, así como de Malí.
Cada elemento del kit está diseñado con el fin de limitar los volúmenes utilizados, separar las aguas residuales del agua limpia y recuperar esta última. Gracias al uso de un jabón totalmente natural, el agua puede reutilizarse, entre otras posibilidades, para regar brotes de plantas medicinales útiles para los habitantes de la aldea.
El proyecto propone también esquemas organizativos específicos que permiten diversos escenarios de uso. Si una aldea dispone de al menos un kit, cada familia puede tomarlo prestado y, de este modo, alojar a viajeros por turnos ; esto evita que la posibilidad de recibir huéspedes se limite únicamente a aquellas familias que, de otro modo, habrían podido acondicionar sus propias viviendas. Si lo desean, todas pueden equiparse con su propio kit para disponer de él de forma permanente. Además, dado que los objetos que componen el EKIT son elementos de uso cotidiano, las familias pueden encontrarles muchas otras utilidades en su día a día. Al tratarse el kit de un elemento complementario, también es posible construir en la aldea un refugio idéntico a las casas de las familias, destinado a alojar a los viajeros durante su estancia y a ofrecer un espacio adicional a todos los miembros de la comunidad en los periodos en los que no hay visitas. Por último, los recursos económicos generados por este turismo alternativo se ponen en común o se distribuyen de manera equitativa entre todos los hogares.
